El teatro y la tecnología: cómo la escena se reinventa en la era digital
Durante siglos, el teatro fue definido por su carácter esencialmente humano: cuerpos presentes, voces en vivo, una historia que sucede aquí y ahora frente a un público reunido en un mismo espacio. Esa condición artesanal y efímera lo distinguió de otras artes. Sin embargo, lejos de quedar al margen de los cambios tecnológicos, el teatro ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En la actualidad, la tecnología no solo acompaña a la escena, sino que redefine sus lenguajes, sus modos de producción y la experiencia del espectador. La relación entre teatro y tecnología no es nueva. La maquinaria escénica del teatro griego, los sofisticados sistemas de tramoya del barroco o la incorporación de la luz eléctrica a fines del siglo XIX fueron, en su momento, verdaderas revoluciones. Cada avance técnico modificó la manera de contar historias y de percibirlas. Hoy, en pleno siglo XXI, el impacto es aún más profundo: proyecciones digitales, realidad aumentada, inteligencia artificial y transmisiones en streaming amplían los límites de lo teatral. Uno de los cambios más visibles se da en el diseño escénico. Las escenografías tradicionales, construidas con materiales físicos, conviven ahora con pantallas LED, mapping y fondos digitales interactivos. Estos recursos permiten transformar el espacio en tiempo real, generar atmósferas cambiantes y crear universos visuales imposibles de lograr décadas atrás. Un escenario puede convertirse en una ciudad futurista, un recuerdo fragmentado o un paisaje onírico con solo modificar una proyección. La iluminación también se ha vuelto un lenguaje narrativo cada vez más sofisticado. Los …