El teatro argentino vive un nuevo boom

Hay años en los que el teatro parece ocupar un lugar especialmente importante en la vida cultural de una ciudad. En 2026, Buenos Aires atraviesa uno de esos momentos. La avenida Corrientes volvió a convertirse en uno de los grandes centros de actividad nocturna, mientras las salas independientes, los teatros públicos y los festivales multiplican las propuestas y atraen a públicos muy diferentes. La cartelera actual combina grandes producciones comerciales, musicales, adaptaciones de clásicos, dramaturgia argentina contemporánea y obras experimentales. El resultado es un panorama particularmente diverso: desde espectáculos con figuras conocidas de la televisión y el cine hasta producciones pequeñas que se sostienen en salas de pocas decenas de espectadores. La actividad no se limita además a la Ciudad de Buenos Aires. Durante 2026 diferentes iniciativas impulsaron la circulación de producciones provenientes de las provincias, mientras festivales como el FIBA volvieron a colocar a Buenos Aires en el circuito internacional de las artes escénicas. Corrientes vuelve a estar en el centro Uno de los fenómenos más visibles de la temporada es la cantidad de producciones importantes concentradas en el circuito comercial porteño. La calle Corrientes reúne este año musicales, comedias y dramas protagonizados por figuras de enorme popularidad. El productor y actor Adrián Suar, por ejemplo, participa simultáneamente en varios proyectos, entre ellos Sottovoce, Desde el jardín, Las hijas, El jefe del jefe, Secreto en la montaña y La cena de los tontos. Suar describió 2026 como un año excepcional por la coincidencia de varios espectáculos exitosos. La dimensión …

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El teatro y la tecnología: cómo la escena se reinventa en la era digital

Durante siglos, el teatro fue definido por su carácter esencialmente humano: cuerpos presentes, voces en vivo, una historia que sucede aquí y ahora frente a un público reunido en un mismo espacio. Esa condición artesanal y efímera lo distinguió de otras artes. Sin embargo, lejos de quedar al margen de los cambios tecnológicos, el teatro ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En la actualidad, la tecnología no solo acompaña a la escena, sino que redefine sus lenguajes, sus modos de producción y la experiencia del espectador. La relación entre teatro y tecnología no es nueva. La maquinaria escénica del teatro griego, los sofisticados sistemas de tramoya del barroco o la incorporación de la luz eléctrica a fines del siglo XIX fueron, en su momento, verdaderas revoluciones. Cada avance técnico modificó la manera de contar historias y de percibirlas. Hoy, en pleno siglo XXI, el impacto es aún más profundo: proyecciones digitales, realidad aumentada, inteligencia artificial y transmisiones en streaming amplían los límites de lo teatral. Uno de los cambios más visibles se da en el diseño escénico. Las escenografías tradicionales, construidas con materiales físicos, conviven ahora con pantallas LED, mapping y fondos digitales interactivos. Estos recursos permiten transformar el espacio en tiempo real, generar atmósferas cambiantes y crear universos visuales imposibles de lograr décadas atrás. Un escenario puede convertirse en una ciudad futurista, un recuerdo fragmentado o un paisaje onírico con solo modificar una proyección. La iluminación también se ha vuelto un lenguaje narrativo cada vez más sofisticado. Los …

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«Yira Yira», una obra Croata sobre la prostitución en Argentina

La obra de teatro Yira Yira, dirigida por los croatas Bruno Isaković y Nataša Rajković, se estrenó en Argentina en 2019 como parte del festival Perforaciones. Esta pieza aborda el trabajo sexual desde una perspectiva que lo presenta como una elección personal, desafiando estigmas y promoviendo una reflexión profunda sobre la sociedad y el poder.

Una obra que da voz a los trabajadores sexuales

Yira Yira se destaca por contar con un elenco compuesto por trabajadores sexuales reales: Juan Ejemplo, Leandra Atenea Levine Hidalgo, Pichón Reyna y Sofía Tramazaygues. A través de sus propias historias, la obra explora temas como la economía, el sexo, el trabajo de las escorts en Argentina, la edad, las relaciones de poder, la clase social y la elección personal. La puesta en escena es minimalista, con un escenario oscuro y la iluminación de la platea encendida, buscando interpelar directamente al público y romper la cuarta pared.

Relación con la realidad actual de las trabajadoras sexuales en Argentina

En Argentina, el trabajo sexual no está criminalizado, lo que permite cierto grado de organización y activismo por parte de quienes lo ejercen. Sin embargo, las trabajadoras sexuales enfrentan desafíos como la

«La Nona» de Roberto «Tito» Cossa

En la constelación del teatro argentino, pocas obras han alcanzado la longevidad, la contundencia simbólica y la ácida vigencia de La Nona, escrita por Roberto “Tito” Cossa en 1977. Esta brillante creación del ya fallecido dramaturgo, no se limita a escenificar una historia: interpela, parodia, desgarra. Es un espejo deformado —aunque revelador— de una Argentina que parece devorarse a sí misma. Como la anciana protagonista que engulle sin pausa ni sentido, el país también ha conocido épocas donde la voracidad superaba la capacidad de sostenerse. En La Nona, lo grotesco no es una exageración: es el código genético de una sociedad en crisis. Esta pieza, escrita en pleno auge del grotesco criollo, forma parte del linaje más lúcido de nuestra dramaturgia. Cossa, heredero espiritual de Armando Discépolo —padre del grotesco argentino—, reformula el género con una precisión quirúrgica, pero lo amplifica, lo satiriza hasta la distorsión y lo lanza al vacío del absurdo sin perder anclaje social. La Nona no es solo una obra teatral: es una advertencia feroz envuelta en carcajadas que se ahogan. Una vieja que lo devora todo La historia es simple y brutal. Una familia de inmigrantes italianos, ya venida a menos, lucha por sobrevivir económicamente mientras carga con el peso de “la Nona”, la abuela. Una figura aparentemente inocua, senil y desvalida, pero que come sin cesar, consume todo a su paso —literalmente— hasta llevar a la ruina al núcleo familiar. La familia, desesperada, intenta desembarazarse de ella de las maneras más absurdas y despiadadas: …

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